Los judíos de Mallorca vuelven a sus raíces

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Siglos después de que sus antepasados fuesen obligados a convertirse al catolicismo, Antonio Pina seguía encontrando muestras de los orígenes judíos de su familia en la cocina de su abuela.

La mujer utilizaba platos separados para algunos alimentos y sustituía la grasa de cerdo por grasa de pollo, lo que intrigaba a Antonio Pina cuando era niño.

Cuando años más tarde, ya adulto, al proponerse descubrir por qué, este chef de 60 años se embarcó en un largo viaje hacia la conversión al judaísmo.

“Me gusta decir que descubrí mi fe a través de ollas y cacerolas”, afirma en la cocina de la modesta sinagoga de Palma de Mallorca, en las islas Baleares, donde prepara platos ‘kosher’ para la comunidad judía local.

“La curiosidad sobre lo que hacía mi abuela en la cocina se transformó en interés en la religión, este interés se convirtió en amor, y este amor se convirtió en fe”, explica.

Pina pertenece a la comunidad de ‘chuetas’, descendientes de los judíos mallorquines que, como en el resto de España, fueron obligados a convertirse al cristianismo en los siglos XIV y XV, pero mantuvieron sus tradiciones judías en secreto pese al riesgo que acarreaba por parte de la Inquisición.

Los ‘chuetas’ se estiman en unos 20.000 de los cerca de 860.000 habitantes de las islas Baleares.

Como otros descendientes de judíos conversos, son reticentes a identificarse como judíos, una secuela del secretismo y el miedo legado de padres a hijos durante generaciones.

Pero alentados por un ambiente de mayor tolerancia religiosa y ayudados por la organización privada Shavei Israel, con sede en Jerusalén, un pequeño número de ‘chuetas’ como Pina están redescubriendo y reafirmando sus raíces.

Con barba blanca y ‘kippah’, Pina sigue desde 2010 cursos de judaísmo en un esfuerzo por convertirse formalmente a esta religión. Hasta ahora, unos diez ‘chuetas’ adoptaron el judaísmo, según Shavei Israel.

“Siento que como pueblo judío tenemos una responsabilidad histórica y moral con los ‘chuetas’ y ahora tenemos una oportunidad para ayudar a los que quieren volver al judaísmo”, afirma el fundador y presidente de la organización, Michael Freund.

“La mejor venganza por lo que la Inquisición hizo a los judíos de Palma es ayudar al mayor número de descendientes de los chuetas a volver a la fe”, agrega.

La mayoría de los ‘chuetas’ descienden de 15 familias cuyos miembros fueron juzgados y ejecutados por la Inquisición por practicar en secreto el judaísmo, lo que los hace fácilmente identificables.

Históricamente fueron rechazados por la mayoría católica de Mallorca, así como por la minúscula comunidad judía de la isla, formada principalmente por extranjeros.

“Hemos sufrimos mucho”, explica Pina, que recuerda haber sido insultado en el colegio por ser ‘chueta’.

Pero en julio el rabino Nissim Karelitz, jefe de un tribunal religioso de la ciudad israelí de Bnei Brak, reconoció oficialmente a los ‘chuetas’ como judíos, tras años de lucha por parte de Shavei Israel.

Pese a que los ‘chuetas’ que quieran volver al judaísmo todavía necesitan la aprobación de un tribunal rabínico que debe examinar sus historias familiares, la decisión de Karelitz simplificó el proceso.

“Después de años durante los cuales los judíos nos tenían por marranos y los goyims, o sea los no judíos, nos tenían por judíos, ha significado de algún modo un reconocimiento”, afirma Miguel Segura, un escritor ‘chueta’ que a los 67 años se convirtió al judaísmo en 2009 en Nueva York.

“Es una llegada a la otra orilla porque nosotros éramos náufragos de las dos orillas y era muy triste”, agrega.

Shavei Israels