Los conversos en México

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La semana que viene, 40,000 mexicanos, según censos recientes, celebrarán Rosh Hashaná, el año nuevo judío; y aproximadamente una semana después, el Día del Perdón. En las sinagogas oficialmente listadas se escuchará el sonar del Shofar, el cuerno de carnero cuyo aullido, se supone, llega hasta Dios. Pero este sonido también llenará el aire de algunos recintos en Puebla, Morelos, Oaxaca y Chiapas, entre otros. Porque, en distintos lugares de la República, hombres, mujeres y niños han decidido, “porque sentían clamar su alma”, porque buscaban sentido de vida o porque estaban convencidos que descienden de israelitas, unirse a un Pueblo con una larga historia de persecuciones y recientemente redimido al fundar un Estado, el Pueblo Judío.

El Pueblo Judío no puede ser considerado una etnia, pues tiene distintas raíces y proviene de distintos lugares del mundo, lo cual puede atestiguarse al visitar Israel y , más específicamente el Museo de la Diáspora, Bet Hatfutsot.

La permanencia del judaísmo es el resultado de una colectividad aferrada a su fe y a sus tradiciones, pero también abierta a la conversión, por la cual el mundo judío se ha vuelto un microcosmos de humanidades. Sin embargo, el Pueblo Judío no practica el proselitimo. En el Talmud babilonio entre otras fuentes originales del judaísmo, encontramos las reglas de entrada al mismo:

Nuestros sabios nos enseñan: Un no judío que viene a convertirse en nuestros tiempos, se le pregunta: ¿Por qué vienes a convertirte? ¿ Acaso no sabes que el Pueblo de Israel es, hoy, rechazado, desdeñado, humillado, roto, y que tantas pruebas se abaten sobre él? Si dice: lo sé y no merezco pertenecer a este pueblo en sufrimiento (pero a pesar de ello quiero convertirme), se le convierte de inmediato. Y se le da a conocer algunas mitzvot (preceptos) fáciles y otras difíciles. Se le da a conocer la falta que consiste en no respetar la esquina de los pobres y otras relacionadas a la tierra de Israel. Y se le hace saber de los castigos para la transgresión de las mitzvot.

Es obvio que estas reglas no están hechas para animar a los candidatos a convertirse. ¿Por qué, entonces, decide alguien unirse a este pueblo tan complicado? Quizás sea el resultado de una búsqueda espiritual que lleva a las puertas del judaísmo En Enlace Judío, hemos recibido peticiones como ésta: “Ayúdenme por favor, mi alma es judía y clama volver a su raíz”. Puede ser también que la persona esté involucrada en un romance con un judío y quiera formalizar su unión en el marco del judaísmo. Según uno de nuestros entrevistados, los portones del judaísmo son tan difíciles de abrir que más de uno renunciará a la conversión a mitad del camino.

Distintas políticas ante conversos y conversiones

 

Se empieza por lo tanto tocando puertas, o sea consultando rabinos, que serán el filtro para decidir si la persona es apta para la conversión, indagando las razones del candidato, si está actuando en conocimiento de causa o bajo presión, si está dispuesto a seguir las reglas y si ve el judaísmo como un sistema de vida para él y su descendencia.

Cada Comunidad Judía en México ha tenido que establecer sus propias reglas acerca de conversos y conversiones.

Para las comunidades ortodoxas Sefaradí Maguén David y Monte Sinaí un decreto o enmienda a la ley, llamado “Takaná”, prohíbe realizar conversiones recibir conversos.

La Kehilá Ashkenazí, de corriente ortodoxa, realiza conversiones y acoje a sus conversos.

La Comunidad Sefaradí, a su vez, acepta y realiza conversiones ortodoxas, siendo su rabino, Abraham Palti, el único autorizado en realizarlas.

La comunidad conservadora Bet El restringe las conversiones a la necesidad de sus miembros ya existentes; en Bet Israel, también conservadora, se llevan a cabo conversiones, según el ritual conservador, y esta colectividad acepta a los conversos.

La comunidades reconstruccionista (del Rabino Mijael García) no realiza conversiones: A su vez, la reformista Brit Brajá (fundadada por el Rabino Jacques Cukierkorn), realiza conversiones y recibe conversos.

El CDI recibe a todos los conversos.

A su vez, Israel es el ente que reúne a todas las denominaciones del judaísmo mexicano, aunque no acepta todas las conversiones arriba mencionadas.

La Takaná

 

En 1935, siguiendo el ejemplo de la comunidad judía siria-Sefardí de Argentina, el Bet Din de Brooklyn promulgó la prohibición de aceptar conversos, lo que fue confirmado por las autoridades rabínicas en 1946 y 1972.

Shlomo Tawil , Rabino en Jefe de la Comunidad Maguén David, expresó lo siguiente: “ La Takaná fue adoptada por los dirigentes y rabinos de las comunidades judías , al ver que las conversiones estaban llevando a la asimilación, pues las conversiones eran por interés, para llegar a un matrimonio y no por una necesidad espiritual; las conversiones eran realizadas al vapor (y no llevaban a una verdadera inclusión del converso a la Comunidad).

¿Cuál es el proceso para la conversión?

 

Convertirse al judaísmo es un camino tortuoso y difícil, que, por lo general, inicia con largos estudios que pueden durar desde un año hasta cinco, dependiendo de quién convierte, del bagaje que uno trae y del ahínco, los cuales implican sacrificios y resistencia a la frustración. Deben aprender historia, leyes y costumbres judías y, en algunos casos, iniciarse en la práctica del judaísmo ortodoxo. Sigue el Bet Din, una corte de tres rabinos en el cual el candidato tiene que pasar un examen; la circuncisión para los varones (no obligatoria para reformistas y reconstruccionistas); la inmersión (tebilá) en la mikve (baño ritual); y una ceremonia pública donde el converso es introducido a la congregación.

Enlace Judío tuvo la oportunidad de asistir a la conversión de seis personas en la naciente Comunidad Brit Brajá. En un recinto del Hotel Fiesta Inn, de Cuautitlán Izcalli, grabamos la ceremonia y las emoción de los conversos, quienes acababan de dar un paso trascendental en sus vidas.

El Judaísmo visto por un converso

Dentro del tema de la conversión, siempre se ha mantenido como un tabú, es difícil tener una visión clara de cómo es vivir dentro de un camino de elección al judaísmo. Todos tienen su historia.

 

 ¿Son aceptados los conversos al judaísmo en México?

 

A primera vista, nuestra Comunidad se hace cada vez más homogénea, uniéndose sus sectores, y más cerrada hacia fuera. Sin embargo, para algunos entrevistados, esto es un mito, pues los conversos están integrados en la vida comunitaria y se les puede encontrar trabajando en las instituciones comunitarias ortodoxas.

“El problema” dice uno de nuestros entrevistados, “es que los aspirantes a conversos quieren ser aceptados en las comunidades ortodoxas sin volverse ortodoxos”, opinión compartida con el Rabino Shlomo Tawil, quien expresa: “Un judío que nace judío y si se sale del contexto de lo que se espera que haga en relación al judaísmo. Un judío, si come o no Kosher, (alimento apto para el consumo) si cuida el Shabat (sábado) – y si cumple o no con otros preceptos, los cuales son 613 según la Halajá- si el judío no lo cumple, de todas maneras, será judío, eso no se le puede quitar nadie. Sin embargo, aquél que se quiere convertir al judaísmo tiene la obligación de cumplir con todas las mitzvot, hacerse ese compromiso para él mismo, para su familia y para su comunidad”.

Finalmente, está la contradicción entre distintas tendencias, lo que uno de los conversos llama “el jaloneo de la sangre”, el cual hace que el judaísmo en México, como en el mundo, oscile entre un club exclusivo de pertenencia por ascendencia judía y un ente en una búsqueda desesperada de sus miembros perdidos.

 

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