Los gigantes olvidados. Rabinos antes y después de la expulsión de España

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Así se titula el libro de Yosef Bittón, ex Gran Rabino de Uruguay y actual líder espiritual de la congregación Ohel David & Schlomo, de Brooklyn, Nueva York, quien en la obra reseña a veinte seis personalidades judías que vivieron entre finales del siglo XV y mediados del XVII.

Lo que me llamó la atención mientras lo leía fue que, de los veintiséis nombres, ocho tienen una conexión directa con Zamora -Isaac Aboab II, Moshe Alashkar, Issac Campantón, Isaac Caro, Issac Arama, Jacob y Levi Habib, Abraham Saba- y al menos cinco -Jacob Berab, Samuel Medida, Salomón Serilo, David ben Zimra y Abraham Zacuto-, al ser discípulos de los anteriores, tendrían relación de primer grado, lo que pondría a la ciudad del Duero en un lugar preminente en la producción intelectual judía en los siglos XIV y XVI.

Además de su ordenación religiosa por parte del Gran Rabinato de Israel, Bittón, nacido en Argentina, estudió en instituciones como las Yeshiva University y Emory en Estados Unidos, así como las universidades Ben Gurión y Bar Ilan en Israel, todo lo cual se nota en el rigor académico, incluyendo la familiaridad con los conceptos e ideas teológicas extraídas de los rabinos estudiados. Hoy por hoy, Bittón es considerado una de las autoridades rabínicas del mundo sefardí. 

Durante uno de los intercambios epistolares que mantuve con él acerca de las varias referencias a Zamora en su libro, el rab Bittón comentó que "algo muy especial debía estar sucediendo en la ciudad para que tantas personalidades salieran de allí". Luego de cuatro congresos para estudiar el pasado judío de Zamora, podemos decir que lo que estaba sucediendo aquí en los siglos XIV y XV era lo mismo que había pasado en Córdoba, Toledo y Barcelona en períodos previos: una vibrante coexistencia cultural de la que formaba parte la comunidad judía, lo cual permitió a los judíos zamoranos, por al menos dos siglos, especializarse en el estudio de las escrituras sagradas.

La documentación histórica indica que después de 1391, cuando varias aljamas y juderías castellanas fueron violentamente atacadas, Zamora se convirtió en el refugio del saber judío hasta el año de la expulsión, saliendo de aquí el corpus metodológico y doctrinal que, a través de sus maestros, acompañaría a los miles de expulsados en sus diversas rutas, de Lisboa y Amsterdam a Estambul y Jerusalén, pasando por Fez, el Cairo y Safed, como bien se describe en las biografías de varios de las figuras presentadas en el libro.

Confieso que leer estas historias me satisfizo enormemente porque de cierta forma valida lo que desde el año 2010 un grupo de estudiosos e investigadores españoles, portugueses, estadounidenses e israelíes hemos venido defendiendo acerca del lugar de Zamora en el mapa de Sefarad. O lo que es lo mismo, el pasado judío de la ciudad no debe ser estudiado sólo como un momento común a otros poblados y ciudades, sino como el punto de inflexión de la cultura judía en la península ibérica y como tal, valorar su trascendencia para el judaísmo hispano en su conjunto.

(*) Director del Centro Isaac Campantón

Jesus Jambrina, La Opinion De Zamoras